12/6/11

No es fácil de entender ni fácil de negar

Se me pregunta --con respecto a la última entrada del blog, sobre la vacuidad de las personas atractivas, no-atractivas y demás-- si esto que digo lo tengo claro, o si más bien me lo repito a mí mismo para tenerlo claro; y si es que yo no tengo el convencimiento, común a todos, de que las personas existen en realidad fuera de la mente, externamente, exactamente tal y como parecen existir. Mi respuesta es como sigue:

Sobre tener claro lo que digo, no lo tengo claro ni mucho menos. Lo repito para tenerlo claro -- a través de analizar. Se trata de la vacuidad, la naturaleza última y verdadera de todas las cosas según el Budismo. No he de suponer, ni se me dice, que sea algo que sea fácil de entender.

No obstante, tampoco es algo que sea fácil de negar. Cuando se emprende una investigación a fondo para encontrar a la persona o yo, de acuerdo con las directrices dadas en la meditación de la vacuidad, y no se puede señalar nada que sea el yo, no hay más remedio que rendirse ante esta evidencia. Después se sigue teniendo y manteniendo el convencimiento innato de que el yo y todo lo demás existe tal y como parece existir, fuera de la mente -- pero la verdad es que cuando se busca, no se puede encontrar. Si no, no hay más que hacer la prueba.

¿Por qué tenemos el convencimiento de que las personas existen fuera de la mente? Porque tenemos el convencimiento de que existen exactamente de la manera en que aparecen, o parecen existir. Es por esto que creemos que existen de verdad. Pero el Dharma enseña precisamente que *la manera en que las cosas aparecen a nuestros sentidos es engañosa y está en completa contradicción con la manera en que las cosas existen en realidad*. Éste es el quid de la cosa. La verdad o falsedad de esta afirmación es lo que está en cuestión y lo que se nos invita a investigar por nosotros mismos.

Todo el mundo está de acuerdo en que las cosas y personas existen externamente, exactamente tal y como aparecen. Todo el mundo *menos* los yogis y meditadores realizados que siguen la doctrina de Buddha y que enseñan justamente lo contrario. ¿Quién tiene razón? ¿Y por qué no es irrelevante sino esencial para cada uno intentar determinar quién tiene razón en este punto?

En cuanto a mí, personalmente, pìenso que ya he seguido durante bastante tiempo la opinión del mundo en ese sentido, y ya he visto suficientemente bien --en mí y en los demás, pasados y presentes-- adonde conduce.

3 comentarios:

eMi dijo...

"Todo el mundo está de acuerdo en que las cosas y personas existen externamente, exactamente tal y como aparecen." Yo creo que el engaño está ahí. No todo el mundo cree eso, tal y como tú -o el Dharma- lo enuncia.

Si eliminamos la parte de: "exactamente tal y como aparecen" y no centramos la atención en : "Todo el mundo", estoy convencida de que las cosas y las personas existen ..." independientemente de nuestra percepción.

En fin, Jaume, que si me pincho duele y eso tiene que ser por algo, ¿no?."

Jaume (Lleida) dijo...

Claro que es por algo. Es porque los pinchazos duelen. La cuestión que nos estaba ocupando es: determinar si los pinchazos existen independientes de la mente, tal como parecen existir, o son meras apariencias a la mente que dependen de la mente para su existencia, tal como enseña el Dharma. En el caso del dolor no hay tanta duda; ya que el dolor es una sensación, que es parte de la mente, no puede existir fuera de la mente. Si no, se seguiría que los objetos inertes, como las piedras que no tienen mente, pueden sentir dolor.

Jaume (Lleida) dijo...

En cuanto a estar convencida de que las personas y cosas existen independientemente de nuestra percepción, el que estés convencida no lo puedo negar. Pero una convicción no es una razón. Y el estar uno convencido de la verdad de una cosa, no es ninguna prueba de que la cosa sea verdad -- ni mucho menos.