13/8/10
Modo de existencia del mundo (1)
¿Cómo aparece el mundo que normalmente veo, el mundo inherentemente existente? He de ver que por un lado está la mente y por otro lado, apareciendo vívidamente a esta mente, aparece un mundo que parece existir enteramente de su propio lado, independiente de la mente. El mundo que aparece de esta manera es el mundo inherentemente existente, el objeto de negación. Hasta ahora siempre he pensado que este mundo existía y me he relacionado con él en consecuencia, con deseo y temor. Pero nunca he comprobado con precisión si existe realmente o no. Ahora, siguiendo la sabiduría de Buddha, he de descubrir la verdad por mí mismo.
29/7/10
Extracto para la meditación (4)
En la analogía, debido a que se percibe un trozo de cuerda al anochecer se genera una mente que aprehende una serpiente y se genera temor. Para eliminar el temor es necesario eliminar la aprehensión de la serpiente por medio de realizar que no hay ninguna serpiente. De manera parecida, los seres sintientes observando los agregados en la oscuridad de la ignorancia, generamos una mente de aferramiento propio que aprehende un yo inherentemente existente. Esta mente de aferramiento propio es la raíz del samsara y la fuente de todo temor. La única manera de eliminar los miedos del samsara es eliminar esta mente de aferramiento propio por medio de realizar que no hay ningún yo inherentemente existente.Puedo concluir de antes (ver Extracto para la meditación (2)):
Hasta ahora he creído que este yo existía, pero ahora, en dependencia de un razonamiento lógico claro, he descubierto que no existe.He de tener la sensación de que el yo que aparecía tan vívidamente al principio de la meditación, el yo que he estimado y protegido durante tanto tiempo, se ha perdido y no existe. Enfoco mi atención en esta vacuidad parecida al espacio sin olvidar que es la mera ausencia del yo inherentemente existente.
27/7/10
Extracto para la meditación (3)
Como en la analogía de la serpiente, todos los fenómenos son meramente imputados por el pensamiento. Un hombre paseando por el campo al oscurecer de repente ve un trozo de soga en la hierba y confundiéndola con una serpiente retrocede asustado. Aunque una serpiente aparece vívidamenete a su mente, no existe de su propio lado y no se la puede encontrar si se investiga, porque ni la cuerda como un todo ni ninguna de sus partes es una serpiente. La serpiente es una proyección de la mente, imputada por el pensamiento en dependencia de la cuerda. Todos los fenómenos son meramente imputados por el pensamiento como la serpiente en esta analogía.--- ---
El yo, por ejemplo, es meramente imputado por el pensamiento en dependencia de los agregados. Si busco el yo nunca lo encontraré porque ni la colección de los agregados ni ningún agregado individual es el yo. El yo no existe de su propio lado.
Los fenómenos existentes como el yo (*) son diferentes de la serpiente en que son imputaciones válidas, pero no hay ninguna diferencia desde el punto de vista de ser meramente imputados por el pensamiento.
(*) Tengo que saber: Es importante distinguir el yo que es meramente imputado por concepción, que existe, del yo inherentemente existente que es concebido por la mente de aferramiento propio, que no existe. El yo inherentemente existente es el yo que normalmente veo o percibo.
25/7/10
Extracto para la meditación (2)
--- ---Todo lo que existe es o bien uno o bien diferente. Ya que no hay nada que exista que pueda ser los dos, uno y diferente, ni ninguno de los dos, ni uno ni diferente, no hay tercera posibilidad (*). Entonces, si el yo inherentemente existente existe, ha de ser o bien uno con los agregados o bien diferente de los agregados. No hay tercera posibilidad.
Si el yo es uno con los agregados, tal como hay cinco agregados debería haber cinco yos, o tal como el yo es uno, los agregados deberían ser uno. Ya que no es el caso, he de concluir que el yo que normalmente veo no es uno con los agregados.
Si el yo es diferente de los agregados, el yo puede permanecer aunque todos los agregados desaparezcan. Ya que esto es imposible, el yo no es diferente de los agregados.
Cuando he realizado claramente que el yo inherentemente existente no es ni uno con los agregados ni diferente de los agregados, y que no hay tercera posibilidad, puedo concluir con certeza que un yo inherentemente existente independiente de los agregados no existe. Donde antes aparecía vívidamente a mi mente un yo que semejaba existir de su propio lado, ahora aparece una vacuidad que es la no existencia de ese yo. Esta vacuidad, o falta de existencia inherente, es el objeto de meditación.
(*) Dice: 'Todo lo que existe es uno, como un árbol, o diferente, como una cuchara y un tenedor'. Puedo tomar un lápiz y decidir: si algo existe es o bien este lápiz o bien otra cosa diferente; si existe y no es este lápiz, a la fuerza es otra cosa diferente; como no puede ser que sea a la vez este lápiz y otra cosa diferente, ni puede ser que, si existe, no sea este lápiz o algo diferente, no hay tercera posibilidad.
23/7/10
Extracto para la meditación (1)
Primero he de identificar con claridad el yo inherentemente existente, llevando a la mente una imagen genérica del yo que percibo normalmente. Examinando cómo aparece el yo, veré que por un lado está la mente y por otro lado, apareciendo vívidamente a esta mente, aparece un yo que parece existir enteramente de su propio lado, independiente de la mente. Éste es el yo inherentemente existente.
Éste es el yo que siempre he creído que existía, el yo que he estimado y protegido desde tiempo sin principio. Si alguien me alaba, éste es el yo al que estimo, pensando: 'es verdad, tiene razón'; y si alguien me habla mal, éste es el yo al que defiendo, pensando: 'cómo se atreve a decirme esto a mí'. Cuando alguien me alaba y genero orgullo, o cuando alguien me critica y genero enfado, no percibo un yo meramente imputado por concepción sino un yo independiente que parece existir de su propio lado. De hecho, cada vez que pienso en mí o hablo de mí me estoy aferrando al yo inherentemente existente.
Hasta ahora he pensado que este yo existía y por esto lo he estimado y protegido, pero nunca lo he examinado con precisión para ver si existía o no. Ahora tengo que descubrir la verdad.
